domingo 22 de noviembre de 2009

Las Redes Sociales: ¿Ángeles o Demonios?

Tengo amigos que odian las Redes Sociales, sin argumentar sólidamente su aversión, que sospecho no es otra cosa que “tecnofobia” por falta de información. Otros con menos conocimiento aún, las adoran y se aventuran por ellas con la osadía de la ignorancia. Para mí son parte de mi vida, herramientas excelentes, si las usas con precaución. Por ellas me han reencontrado amigos y familiares perdidos por los rincones del mundo, he conocido a seres maravillosos, publicado artículos y me he mantenido comunicada con los cuatro puntos cardinales. Otras personas no han corrido con igual suerte. Un secuestrador mexicano, confesó que les era ahora más fácil “prospectar” a sus víctimas potenciales, mirando sus fotos, las de sus autos y sus casas, junto con todo tipo de indicación sobre datos personales, inocentemente publicados en perfiles propios o de amigos. Un canadiense a quienes los ladrones estaban asechando, le saquearon su mansión, cuando desde su celular publicó en Twitter “Estoy disfrutando en Punta Cana”. Está documentado el caso de un brillante abogado de Estados Unidos que no fue confirmado en su aspiración a un puesto de juez, por los comentarios groseros y poco objetivos que hacía de los fiscales a quienes se enfrentaba en juicios, subidos a Facebook.
Tan reciente como en el día de hoy, la noticia de Nathalie Blanchard, de Bromont, Quebec, demandada por su agente de seguros debido a que ha estado de baja por depresión, a la par que publica fotos en fiestas y bares en esa misma red social. Menos famoso, pero muy real es el divorcio de una conocida que viajó a Cuba a visitar a su madre enferma y en ese tiempo, alguien publicó la foto de una animada fiesta en la que se encontraba su esposo al lado de una risueña dama. Constantemente leo posteos que rezan “Me estoy reponiendo de la tremenda borrachera del día de ayer. ¡Que fiestón!”. Seguro que a este señor quiso ser simpático, pero ¿qué pasaría si fuera su pretendiente?, ¿o el de una amiga?, ¿o su empleado? A mí me pareció que demuestra que no tiene auto control, que es irresponsable, inmaduro y falto de educación. En otro rango están los compulsivos que te abruman, mandándote incansablemente corazones, bombones, flores virtuales, muchísimos emails reenviados y mensajes de texto, compitiendo en su ataque con los virus más feroces. Los que no pueden vivir sin el celular y lo contestan hasta en medio de un servicio fúnebre y los que como yo, caemos en depresión si por alguna causa falla el servicio a la Internet. Las nuevas tecnologías son tan nuevas que nos han sorprendido y todavía no existen muchos cursos, recursos y manuales que nos guien en el "Dificil Arte de Ser Cibernauta" o "Cómo practicar la Navegación Segura", sin excluir la "Educación, Elegancia y Etiqueta en el Mundo Virtual". Mientras estemos guiando "braille" por la super carretera de la información, echemos mano a un lazarillo que no falla: “El Sentido Común”, que lamentablemente es el menos común de los sentidos.

1 comentarios:

Luis dijo...

Hola Maggy, bienvenida al blog, para mi con las redes sociales pasa lo mismo que con cualquier cosa en la vida, la moderacion, el balance y como bien dices el sentido comun. Yo hasta ahora solo le he encontrado cosas positivas al uso del Facebook, muy util para mantenerse en contacto con amigos y familiaes sin necesidad de mandarles un email. Yo comparo Facebook con Wikipedia, por la utilidad que tiene. SAludos